Espero con impaciencia cada día la hora de la ducha.
Me ducho con la esperanza de que el agua se lleve todos lo problemas del día. Y que se vayan por el desagüe.
De olvidarmelas. Y que mañana sea un nuevo día y me pueda volver a ensuciar de las novedades y de todo lo demás. Y cada día repetir la misma limpieza.

No renunciaría a mi  ducha de cada día por NADA.

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